domingo, 12 de junio de 2016

No hemos escarmentado. Por Irma Gómez Párraga.



Un nuevo atropello, una nueva violación de los Derechos Humanos y es que parece que no terminaremos de crecer y entender que el gobierno, cree que todo lo puede y es porque nosotros se lo hemos permitido. Creen tener una Patente de Corso para hacer lo que le venga en ganas.

No hemos escarmentado.

Como siempre nuestra memoria es corta y olvidamos acontecimientos con facilidad. Repetimos una y otra vez, historias de las que no hemos salido bien parados. Hoy entre las muchas noticias preocupantes, he leído una,  que hace referencia a un grupo jóvenes que ejercen su legítimo derecho de protestar pacíficamente con una Huelga de Hambre por ante la sede de la O E A en Caracas. Sus motivaciones, la liberación de los presos políticos, la falta de comida, de medicinas, de seguridad, en fin, lo mismo que nos preocupa a todos. Y el gobierno, en vez de respetar el libre albedrío de los ciudadanos a protestar como está permitido en nuestras leyes, decide irse por la vía de la represión y mandaron a “buscar” a Joel Guevara y se lo llevaron contra su voluntad. Los estudiantes declararon que "Pasó una unidad por acá, lo rodearon y se lo llevaron secuestrado. Le decimos al señor Maduro, abra los ojos el país se le está cayendo a pedazos. No hay comida , no hay salud y usted metiéndole leña al fuego". Insistieron que la manifestación que llevan es totalmente pacífica. "Esto es una protesta pacífica. Exigimos la libertad para Joel Guevara y que se le respete la integridad física".

Y entonces, no dejo de recordar a Franklin Brito, ese venezolano que emprendió una lucha por más de siete años, para reclamar que el INTI le arrebató sus hectáreas de terreno y le eliminó la posibilidad de acceso a su fundo  ubicado en el estado Bolívar. Aquel que una triste noche de un lunes 30 de agosto, murió, según decíres de las autoridades, presuntamente por un infarto, porque ni eso podemos afirmar a ciencia cierta. Ese Franklin Brito que entregó su vida esperando una respuesta de ese proceso en el cual creía, que le reparara las ofensas de las que había sido víctima e hiciera valer sus derechos. Ese hombre a quien en contra de su voluntad, por una decisión del Tribunal 23 y de la fiscal de Derechos Fundamentales, se llevaron para recluirlo en un centro asistencial dizque “para resguardar su vida”. Él mismo declaró que esa decisión se basó en falsedades. Y dijo “En los días que estuve hospitalizado en Clínicas Caracas, había recuperado 11 kilos y estaba respondiendo de manera favorable al tratamiento que me habían puesto los médicos. Incluso, salí caminando de allí cuando decidí reiniciar la huelga de hambre”. Entonces, así como se llevaron a este estudiante ahora, se lo llevaron a él, y lo recluyeron contra su voluntad en el Hospital Militar un 13 de diciembre, tras ser sacado violentamente de la sede de la OEA. Lo recuerdo como si fuese hoy. Muchos saben que acompañé a Elena de Brito desde el día 28 de diciembre hasta la madrugada del primero de enero, haciendo 96 horas de huelga de hambre, en solidaridad con su causa, con nuestra causa, por nuestros derechos. No podía hacer lo que hacían los demás y que seguimos haciendo todos, disfrutar de las múltiples fiestas, sin siquiera inmutarnos por lo ocurrido a estos venezolanos, en esa oportunidad eran las navidades y para lo demás la vida continuaba, para ellos no, estaban entrampados en una lucha estéril y solitaria por sus derechos. Y fue reseñada por la prensa una declaración mía en la que dije apoyaba a los Brito porque era un caso de dignidad, justicia, derecho y no de ambición. Que como abogado entendía que si Franklin Brito no estaba “preso”, entonces cuando él decidiese levantarse e irse de la cama del Hospital Militar, no debían impedírselo. Me equivoqué, porque mis premisas solo podrían darse en un país con Estado de Derecho. Y dije textualmente “todos los venezolanos debemos apoyar a la familia Brito porque hoy son ellos los que están padeciendo los escarnios de la injusticia, pero mañana podemos ser cualquiera de nosotros”. Muy a mi pesar fueron palabras lapidarias. Y el tiempo ha pasado y la historia se repite, una y otra vez, porque no le terminamos de poner el cascabel al gato. Y como digo, cabo que se deja suelto cabo que se enreda más adelante en el camino.

Para el Estado venezolano no significó absolutamente nada, las extrañas circunstancias que rodearon la muerte de Franklin Brito, aunque debiera haber sido importante, y como abogado les digo que en efecto lo es, toda vez que constituye un hecho grave, porque Brito estaba bajo “su tutela” en el Hospital Militar, es decir era su responsabilidad. Y sorprendentemente no tuvo relevancia jurídica y ni siquiera mereció una investigación. Tan grave como lo ocurrido en la ilustre Sala de Casación Penal del TSJ, que puso fin en el derecho interno a la acción interpuesta por Elena de Brito ante la Fiscalía General el 31 de mayo de 2011. El mismo abogado penalista Dr. Alberto Arteaga Sánchez explicó que esa nulidad procesal además de impedir cualquier otra acción en el país, marcaba un precedente importante en la actuación judicial, dejaría abierta la posibilidad de permitir que cualquier otra causa incómoda fuese desestimada en su totalidad sin indagación alguna.

Transitamos caminos inciertos, en los que la vida de los ciudadanos no tiene ningún valor, entonces mucho menos valor tendrá lo que deseemos. Sencillamente pareciera que el que tiene el poder de lo máximo puede cualquier cosa. Sobre los estudiantes en huelga, millones de venezolanos estamos literalmente secuestrados por el simple hecho de pensar distinto y las autoridades judiciales, aún sabiendo que se viola la Constitución y las leyes se hacen la vista gorda. Y pocos hacen algo y cuando se intenta ejercer alguna acción enmarcada dentro de la norma, pareciera que hubiese un equipo orquestado para atacar todo lo decente y legal que va quedando. Eso, en cualquier lugar del mundo es violar los derechos. Si estuviésemos calificándolo desde el punto de vista penal, sería premeditación, alevosía y ventaja, pero por la condición de quienes lo ejecutan, lo agrava y lo convierte en violación de los Derechos Humanos. Y las sanciones para estas acciones no prescriben. Son delitos de lesa humanidad.

Estamos a merced de una situación maquiavélica que no sabemos dónde parará. Lo correcto, lo adecuado, lo querible, lo democrático y lo decente sería sentarse a restablecer el orden jurídico conculcado.

Y me pregunto y les pregunto. Qué vamos a esperar para accionar, para exigir que se restablezca el Estado de Derecho. Los Derechos Humanos. O vamos a esperar que esta impotencia termine enfermándonos? Recordemos al propio presidente, sufrió un cáncer fulminante y yo opino que fue el resultado de canalizar sus sentires, sus frustraciones, somatizándolos por esa vía.

Nuestro país tiene metástasis o una especie de gangrena que ha carcomido nuestra humanidad, nuestros sentimientos. Ningún argumento es válido para aceptar lo inaceptable. O hacemos algo o hacemos algo. Pero debe ser un clamor popular. Esta es y debería ser la verdadera unidad. Todos los venezolanos al UNISONO en una sola voz, exigir que se cumpla la Constitución en todas y cada una de sus letras. Esa es la armonía que debe existir.

El principio, propósito y razón del legislador, del Soberano.

Recordando a Erich Fromm: Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo, entonces ¿Quién soy?.



@irmagomezp

sábado, 11 de junio de 2016

Dormir o estar despiertos. Por Irma Gómez Párraga


Vivir en Venezuela se ha convertido en una pesadilla. No sabes que es peor, si dormir o estar despierto. Ambas acciones son desconcertantes. Duermo y me siento llegar a un país desconocido. Un lugar que se parece a Venezuela pero, parece que no es. En este lugar, pareciera se hablara un idioma distinto, una especie de dialecto incomprensible que me desconcierta, y me observo viendo a los lados y todos los habitantes. Y los desconozco y ellos me desconocen a mi, y se desconocen entre si. Pero lo extraño es que en mi piel siento que nos conocíamos, que éramos la misma gente. Ellos y yo hemos olvidado el pasado común. Transitamos atropelladamente sobre los escombros que van quedando con el despedazamiento del que creíamos nuestro país. Realmente tuvimos uno? O fue un espejismo. Se perdieron las reglas de comportamiento, se perdió la amistad, se perdió la vecindad. Unos extraños, viajando hacia la autodestrucción, unos contra otros y entre ellos mismos.
En esta nueva historia de vida, observo el etiquetamiento, la gente se limita a vivir según se le indica. Perdimos los puntos cardinales y nos vemos imbuidos en una especie de caleidoscopio alucinante.
Caen los muertos, uno a uno, al principio los identificábamos por sus nombres… Nos dolían, ahora perdimos contacto con la realidad y ellos flotan en el ambiente, una especie de limbo, y nosotros nos hemos acostumbrado. Ya ni siquiera son nombres, ni estadísticas, ni nada. Imagino que son efectos colaterales. Sencilla y tristemente no le importamos a nadie. Y ellos, nuestros muchachos, esos a quienes la situación los obligó a protestar por sus ideales, por su historia y que la mano opresora cegó su existencia, dónde están? La respuesta es, que no hay respuesta. Se percibe una ausencia inquietante. Pero yo oigo sus voces y me pregunto si habrá valido la pena morir por este pueblo que hoy ni siquiera sabe como se llaman. No me dejan dormir los pensamientos, el sentirme madre de cada uno de ellos, el sentir que su sangre se derramó en vano. Esta es una historia sin historia, una situación en la que la verdad no es la verdad, aquí nadie sabe nada de nada.
Me obligo a despertar, a intentar poner los pies en el suelo y lo que veo es espeluznante. Un atajaperros constante entre el oficialismo y la oposición, entre el mismo oficialismo y entre la misma oposición. Reuniones van y reuniones vienen, “Dizque” para dialogar. A otro perro con ese hueso, quien va a creerles eso? es un hecho público y notorio, que quienes dirigen el país desde hace mucho tiempo perdieron la capacidad de escuchar las necesidades de la población, (si es que alguna vez la tuvieron) sobre todo de aquellos que tuvieron que tomar las calles de manera pacífica por la falta de respuesta y atención a sus necesidades. Aquí nadie puede ni siquiera protestar por lo que es su legítimo derecho. Como comer, vivir en paz. Esos que en mi pesadilla, hoy yacen inermes con o sin nombres, con o sin recuerdos. Diálogo en este infierno en el que han convertido al que creía mi país.
Claro que querríamos un diálogo, pero honesto y sincero, deponiendo las actitudes violentas de parte y parte, en la búsqueda de una solución de verdad para todos, porque es el clamor de la inmensa mayoría de los venezolanos. Y lo evidenciamos en los resultados del 6 de diciembre, en los resultados de las firmas de la convocatoria al referéndum. Queremos el diálogo que nos conduzca al reencuentro de los venezolanos. Ese diálogo que no retumbe como una frase hueca y rimbombante. No como un argumento manipulador sin sustancia, como fachada para que crean que si hay democracia e interés de resolver los problemas evidentes que sufrimos. Sino como una verdad necesaria. Deseamos que impere la justicia, el respeto a los Derechos Humanos, la garantía del ejercicio de nuestras libertades democráticas que están legalmente establecidas en nuestro ordenamiento jurídico. El restablecimiento del equilibrio que nos de la certidumbre de poder tener posibilidades de progresar y conseguir el bienestar para todos.
Pero que encontramos, un montaje grotesco de una especie de teatro donde se burlan de nosotros y de los actores internacionales. Una especie de tarantín de marionetas para desviar la atención en los verdaderos caminos que se están recorriendo. Y me pregunto, qué papel juegan algunos actores de la obra, cuál es el fin último que se pretende conseguir. Y el gobierno continúa comportándose de la misma manera que ha hecho detonar este montón de problemas. El gobierno sigue sin dar un paso hacia adelante para demostrar su verdadero deseo de buscar una salida. Al contrario pareciera que sus acciones van más hacía una farsa que ayude a quitar un poco presión y que la olla no explote. A actuar para congelar el balón para ver como continúa atornillándose en el poder. La verdad es que, a mi modo de ver las cosas, solo se corre la arruga, para darse tiempo para seguir enquistados en el gobierno. Porque aquí todo es presunción, nosotros no sabemos nada de nada de lo que pueda ser la verdad verdadera. Lo que puede ocurrir, es que como olla a presión volemos en mil pedazos. Dios mío, prefiero volver al sueño. ese que califico de pesadilla. Pero es que se, que ahí lo que veo se supone no es cierto. Y qué es lo cierto? No lo sé. Pero lo que sí es cierto es que no quiero ni un muerto más, con nombre o sin nombre. Quiero esa Venezuela en la que me sentía en la gloria. Esa de la cual nos enorgullecíamos. No podemos revivir a los que han partido, no queremos más mártires ni próceres de esta nueva forma de independencia. Queremos vivir en Paz, en Concordia.
Dios mío, que angustia, quisiera dormir hasta despertar en una realidad distinta.
@irmagomezp

jueves, 9 de junio de 2016

Basta ya... Por Irma Gómez Párraga


Hagamos un ejercicio de memoria. Recuerdan aquella nefasta Ley de vagos y maleantes, donde parecía que la gente eran  "animales" sin fueros que los protegieran?  Esa en la que los Derechos Humanos eran inexistentes,  y se llevaban a las personas  como manadas hacia un destino incierto. Aún existiendo una  Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Toda vez que un 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas los aprobó y los proclamó. Tras este acto histórico y trascendental, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera "distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios". Su preámbulo, una verdadera oda al respeto de la esencia misma del ser...contiene: "Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana; Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias; Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión; Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones; Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad; considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;..."
Conceptos magníficos que finalmente en países como Venezuela parecieran  letra muerta.
Me pregunto,  qué estamos haciendo?  En estos tiempos,  absolutamente todos, la oposición y el oficialismo,   estamos imbuidos y abstraídos en las firmas, en el revocatorio, en esto o aquello... pero el "proceso" no duerme, distraen nuestra atención en cosas intrascendentes, mientras le dan la patada al frasco, volándolo cada vez más lejos...  Pan y Circo...
Tristemente ese ha sido nuestro ir y venir desde un nefasto día en el que “ese ser”  dijo...Por Ahora... sembrando una semilla que fue regada por la casta de políticos de la época, una especie de abono mágico... Miren la cosecha, superó todo aquello que había sido el motivo para que la gente se volcara a "botar" su voto con la esperanza creada de la abolición de la excesiva corrupción que vivíamos en aquel entonces, desbordada quizá un poco menos que la actual. Pues una estafa más, de toda la palabrería hueca y acomodaticia de gente que no tiene escrúpulos, siembran en la conciencia de la gente una necesidad abstracta. Intangible...
Observemos lo ocurrido en estos días, ni siquiera ser una mujer para las agresiones ni la violencia,  en Parque Central aporrearon a María Corina y la agresora le dejó un suvenir en su cabello, una uña que se le desprendió cuando  con saña se lo haló.  Hoy en el CNE, sin respetar la majestad de un Diputado,  le dieron una golpiza a algunos, entre ellos Julio Borges, quién salió herido en su rostro. Se limpian literal y coloquialmente hablando  el fundillo con la Constitución, con las leyes y con los Derechos Humanos. Ni siquiera tienen empacho en que les vean la cara, sencillamente a rostro pelado salen a golpear y a disparar  a mansalva si miramientos, como quien tiene una patente de corso para violar absolutamente todo.
Se creen con derecho a llevarse por el medio lo que sea para conseguir el fin último, atornillarse para secula seculorun  en el gobierno. Han diezmado la población, algunos  se han ido en la búsqueda de un futuro mejor, muchos han sido los caídos, unos por protestar, otros a manos del hampa desbordada y otros, una gran mayoría de hambre.
Y con la cara bien fresca y lavada, encadenan por quítame esta paja,  para montar un circo de apariencias que todo está bien. Y un grupete miserable de focas aplaudiendo a sabiendas que todo es un montaje pestilente.
Al terminar cada cadena, empieza la comparsa de quién habla más gamelote, sumándose a la agenda que establece cotidianamente el gobierno... Hasta cuándo le vamos a seguir haciendo el juego a esta gente? es que no hemos terminado de entender que somos corresponsables por el anquilosamiento de esta situación ?
Venezuela el  6 de diciembre salió masivamente a votar para acabar con la  unipolaridad de la Asamblea Nacional y, la de esta gente  minando todas las instituciones y de manera indecente a bailado la conga para evadir el cumplimiento del Estado de Derecho. Sacando de nuevo  del horno, entre gallos y media noche como es la usanza, decretos que tiran  por tierra lo poco que nos va quedando de un (pseudo) Estado de Derecho. Venezuela en estos años ha sufrido  un proceso inédito  de descomposición, y al habérsele otorgado al ciudadano presidente poderes plenipotenciarios para que haga y deshaga, ÉL es el más responsable de toda esta tragedia que vivimos, pero ninguno, ni tú, ni yo ni nadie estamos exentos de responsabilidad, porque los hemos dejado ser y seguir siendo. Quizá siempre pensando en esa bolsería de “yo no creo vale”.
Hemos vuelto a salir a firmar para solicitar nuestro derecho a activar el Referendum, y siguen mareándonos y congelando el balón para retardar cualquier posibilidad de destrancar el juego.
Cuándo despertaremos?
Hasta ahora, porcentualmente hablando, somos muy pocos los que nos hemos atrevido a "actuar" o al menos escribir sobre nuestras dudas, sobre nuestros miedos...  Deberíamos ser millones. Es que no nos hemos dado cuenta que cada día que pasa ocurren más y más cosas preocupantes?  Es  como una onda expansiva que no parará hasta engullirnos. Es una amenaza  verdadera a nuestros derechos...  Estamos en estado de indefensión ante los organismos que se comportan como una especie de autómatas descerebrados altamente peligrosos...
Como ciudadanos,  hemos perdido la posibilidad de defendernos. Ni siendo abogados, porque el ejercicio de nuestra  profesión   es altamente volátil y difícil. Ser abogado en estos tiempos no es fácil... nuestra esencia abogar por los derechos, nuestros o ajenos, se ha hecho imposible.
Hace ya algún tiempo desperté de este sueño absurdo en el que creía teníamos Estado de Derecho. Entonces, con tristeza pero decidida, como ciudadana,  empecé a luchar  con las armas que conozco, nuestras banderas, caminatas, protestas, escritos como éste, en forma directa e indirecta a través de Internet, empecé a combatir esta aberración y, como abogado, conjuntamente con otros colegas,  demandé la Nulidad de las elecciones de 2013, y nuevamente se burlaron de la justicia.   Ante este régimen no somos nada... Ni siquiera estadísticas. ..  no se conocen, cada día mueren personas, seres humanos, de cualquier color, raza, condición social, credo, tendencia política y nadie hace nada... ni son contabilizados. Nos da la sensación de estar en una lista de espera, una especie de Ruleta Rusa en la que en cualquier momento nos llega el tiempo, a nosotros, a cualquier familiar o amigo.
Tenemos que hacer algo, de verdad no se qué, pero algo contundente para parar este cáncer que nos carcome las entrañas. De qué estamos hechos, corre por nuestras venas sangre de horchata? qué tendrá que  pasar que sirva como  detonante para que despertemos ?. Pienso en la teoría del caos y aún me da aliento, pensar que algo insignificante sea capaz de poner orden en esta debacle.  Dónde está nuestra mariposa con su aletear bendito? Despertemos,  aún hay tiempo para lograrlo. Inclusive  muertos nos retorceremos en nuestras tumbas si no lo hacemos, estamos dejándole a nuestras generaciones futuras esta herencia macabra de desolación.
Qué pasa con nuestros militares?  se han dejado comprar por una miserable cantidad que  les tapa la boca y se convierte en una especie de bozal de arepas que les impide "pensar"…¡ Dios! que nos pasó. Es que no saben que la Constitución Nacional nos hace acreedores del todo y no de migajas insignificantes? Que tenemos el derecho a sentarnos como comensales dignos de la mesa que todos debemos compartir y no conformarnos con que nos permitan hacer coros en las faldas del mantel…  a esperar las bolsitas esas con comida para matarnos el hambre? Dios… Las premisas de nuestros DERECHOS HUMANOS son entre muchas otras: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros." "Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición." "Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía”  " Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas." "Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes." Y muchísimos más…. Dónde se quedan estos principios? En letra muerta. NO… me resisto a creer que vamos a permitir más de esta afrenta a la que hemos sido sometidos. Me deshidrato de llorar de solo pensar que este es el país donde mis nietos vivirán. Muchos de nosotros ya con el sol a la espalda, vamos de salida, no somos eternos. Pero por nuestras obras nos conocerán. Debemos hacer algo, para que nuestros compatriotas entiendan el peligro.  Por ejemplo, el hecho de ser profesional del derecho nos califica. Conocemos el verdadero alcance de esta aberración. Si no hacemos nada, merecemos pasar a los tribunales disciplinarios de nuestros colegios profesionales para ser sancionados hasta con la posibilidad de no poder ejercer esta noble profesión. Tantas veces descalificada en concepto por el comportamiento de muchos colegas. Hagamos algo, de verdad no se qué… en alguna parte está la respuesta, pero algo. Está muriendo la patria, la nacionalidad, el gentilicio y pocos hacen algo. Primero el cambio de nuestro nombre… somos venezolanos? O bolivarianos venezolanos… luego las estrellas de la bandera,  que si el caballo tiene  cuello volteado… Ustedes creen que alguna de estas cosas tiene de verdad relevancia? Ante tanta calamidad estoy segura que no.  Pero créanme que nos han estado distrayendo. Estamos al filo de un abismo sin retorno.
Basta ya…
ACTUEMOS POR FAVOR.

En el país de las maravillas? Por Irma Gómez Párraga.



Extraviada  como ustedes,  dentro de tantas tribulaciones cotidianas en la búsqueda de  soluciones a todo,  alimentos, medicinas, atención médica, repuestos… y de nuestro país y de nuestra historia que se ha perdido en este mar de problemas e incertidumbres. Existen días  confusos, en los que se suma la noche con el día, y perdemos la perspectiva de si estamos dormidos o despiertos. Una y otro se convierten en una pesadilla inconmensurable, eterna,  que nos da la sensación de querer de verdad estar dormidos y no despertar, o sencillamente no dormirnos, y quedarnos despiertos con la esperanza  que sea un mal sueño.  Ayer fue un día agotador, uno de esos que se han vuelto rutina en nuestra vida, llegué cansada de la realidad palpable y cansada también,  de esa historia positivista que a diario me invento de un mañana mejor, que todo pasará, que es transitorio y que estamos muy cerca de lograr la paz que necesitamos  porque andamos por el camino correcto, el LEGAL, ese que se va desarrollando a pulsito,  sin desesperarnos (aunque confieso no lograrlo del todo),  lo que está en nuestra constitución. Y  como decimos en Venezuela, no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.  Y por aquello de que no salga de nuestras bocas nada que pueda decretarse  y continuar afianzando esta realidad que supera las pesadillas…
Pero anoche (después de muchos días de la búsqueda de soluciones a un problema médico), justamente me acosté cansada, muy cansada, en cuerpo, en alma y en espíritu y me entregué a los brazos de Morfeo.  Era una especie de túnel del tiempo, mi cuerpo adolorido se adhería a las paredes del mismo,   sentía mi renuencia a  dejarme llevar por ese torbellino, pero finalmente me venció y seguí mi viaje.  En él se editaron  miles de escenas, todo lo que a diario vivimos y sabemos y,  lo que presumimos y no sabemos…  linchamientos de culpables e inocentes, colectivos empoderados haciéndose dueños de la calle y de nuestros destinos, funcionarios policiales secuestrando y robando, centenas de motos ensordecedoras en todas direcciones, una colisión mortal en un semáforo inservible, ciudadanos comunes fungiendo de  semáforos, vestidos de verde, amarillo y rojo,  para sustituir su carencia.  
Gente en todas direcciones haciendo colas para todo, una pasarela (Montañalta) balanceándose peligrosamente con un gentío montado en ella… y mi corazón se aceleraba y mi respiración se entrecortaba. Estaba agitada pero dormida,  editando mis vivencias y las de casi todos los venezolanos, porque salvo pocas excepciones (los enchufados)  ésta es nuestra triste realidad.    
Soñaba que hacía una cola debajo de un sol inclemente, gente iba y venía, se armaban focos de conflictos entre nosotros y la guardia ataviada como unos trajes al estilo de transformers,  nos atacaban, rodaban ancianos, mujeres embarazadas, niños, ladraban perros… pasó un motorizado y su copiloto le arrancó una bolsita a una pobre viejita flaquita, casi sin carne para una empanada, ella luchó con sus disminuidas fuerzas para no dejarse quitar lo poquito que tenía en ella,  pero que le había costado un mundo conseguir, esa escena estaba en mis sueños pero también estuvo en la realidad, lo ví y lo viví… 
Ver esa señora rodar por el pavimento y ver a la gente sin inmutarse siquiera, ni tenderle una mano para levantarla… ella sollozó y yo no pude dejar de hacerlo. 
Sentí que me embargaba una inmensa tristeza, verme quizá yo a futuro en esa misma vivencia… 
Me entró un escalofrío tremendo, eso no es lo que yo deseo… 
Luego llovía y empapadita me tocaba el turno de entrar a ese lugar que,  de tanto esperar veía inalcanzable, su puerta enorme desde donde se escuchaba una especie de eco… era como una boca gigante que me iba a tragar…  y nada,  delante de mi otra persona se llevaba un arroz, una pasta, una margarina, un aceite de una marca desconocida para mi…  se habían acabado los  veintiúnicos  alimentos regulados  que se ofrecían ese día, el día que tengo que esperar semana a semana para ir a buscar los alimentos… esperar nuevamente la llegada de mi turno por el número de cédula… una semana más.  
Sin embargo, para no perder la costumbre de deambular.  entro a ver si por casualidad sacan huevos o alguna otra cosa. 
Una especie de milagro… 
Una “sensación” de vacío en el estómago, la de la falta de alimentos y la del desasosiego y la desesperanza de no encontrarle salida a esto.  
En los anaqueles, montones de artículos para la limpieza.  Frijoles bayos. Condimentos. 
Pero estoy dormida, las escenas pasan de una  a  otra, y regreso al pasado, a ese en el que hacía mi lista de mercado. 
Se acuerdan??? 
hoy compraré Mazeite  porque es para la ensalada, aunque tengo una gama entre los que puedo escoger,  quiero Aceite de Oliva extra virgen, mantequilla del Lactuario Maracay, es la que me gusta, es riquísima, uhmmm quisiera cocinar un pastillo, voy a buscar  pasta Ronco, pero no la instantánea, sino la que cocina previamente, es que no me gusta la textura que le queda a la otra… se me antoja colocarle queso mozzarella encima y pecorino rallado  con pimienta… y su salsita bechamel, hecha con harina de trigo y leche uhmmmm que rico… pero sigo soñando… y  llego al Supermercado CADA en Montalban,  ese que queda al lado del Teo Capriles, y a su vez  al lado del Grupo Escolar Pedro Fontes, y a su vez al lado de un enorme autocine… recuerdos mi infancia. 
Guaoooo...  
Entrar ahí era como entrar en un parque de diversiones, había miles de pasillos con infinidad de delicias. Cereales de todas las marcas, leches enteras, completas, descremadas, deslactosadas. Leche condensada. Mayonesas de mil texturas y marcas, salsas de tomate… Tiquire Flores, Heinz… compotas, atúnes, sardinas, caraotas negras, rojas, blancas, garbanzos, lentejas, arvejas, alpiste, ajonjolí tostado, sin tostar… arroces blancos, arroces amarillos…  huevitos rojos, blancos y criollos. Me creo Alicia en el país de las Maravillas…  Me provoca una ensalada fresca…  me medio despierto, es que ha crujido mi estómago,  reclama la ensaladita del sueño. Me doy vuelta en mi cama,  sigo dormida y así quisiera seguir estando, me siento plácida en esos recuerdos, cómoda en un espacio que disfrutaba cotidianamente y no valoraba,  era lo natural. No había a nuestro modo de ver las cosas,  nada extraordinario en entrar al supermercado y poder comprar lo que el dinero de nuestro esfuerzo nos proveyera.  Estudiamos, nos graduamos "para ser alguien", para poder vivir cómodamente. Trabajábamos para poder darnos nuestros gustos, comer balanceadamente, ahorrar para poder irnos de vacaciones. Era nuestra realidad.  Esta sensación del sueño me encanta, me siento mullidita en esos recuerdos… Pero dentro del sueño me doy cuenta  que estoy dormida y que es sólo un  sueño,  y se van desvaneciendo las imágenes, y los pasillos se apagan, se escucha un eco que retumba y crece, sencillamente no hay nada, no hay alimentos, no hay medicinas, no hay repuestos, no hay sueños, no hay vida… y me veo entre la gente caminado sin rumbo, todos cabizbajos, como muertos ambulantes, con la cédula en la mano, viendo el final de mi número…hoy no  toca mi turno y cuando me toca no hay el alimento que necesito comprar, o no tengo dinero para comprarlo. 
Y se acerca un enjambre … son personas de aspecto amenazante… bachaqueros!!! , y siento unas inmensas ganas de correr, y me imagino escapando de esta Sodoma y Gomorra en la que han convertido a nuestro país. 
Y me despierto con el corazón saliéndose por la boca… 
Apenas son las 2 de la madrugada… sentimientos encontrados, siento deseos y a la vez  pánico de volver a dormir… Pero tengo que hacerlo, mañana toca llevar a sellar,  la carta de residencia que bajé por internet, para buscar las planillas del Consejo Comunal y firmarlas para optar a la bolsita de comida y no morir de hambre en este riquísimo país llamado Venezuela.

 @irmagomezp
C.D.M.